Budismo Imprimir

Es la más extendida geográficamente de las religiones orientales y la cuarta religión del mundo en número de seguidores. Surgió hace algo más de dos milenios y medio en el norte de la India como consecuencia de la predicación de Sidarta Gotama, al que se denomina Buda, que quiere decir «El Despierto». Tuvo una notable expansión por toda Asia a partir del siglo IV a.e. y durante el primer milenio fue la religión con mayor número de seguidores del mundo. Presenta grandes diferencias doctrinales: hay escuelas en las que se dice que Buda fue solamente un ser humano ejemplar y que las divinidades no existen o no son relevantes en la búsqueda del despertar, mientras que en otras se estima que Buda (es decir, el Buda histórico también nombrado como Buda Sakyamuni) es uno de los muchos seres sobrenaturales que velan por los seres sintientes y les ayudan. En todo caso, todos los budismos se reconocen en lo que denominan los «tres refugios»: Buda, como modelo, el dharma como correcto modo de comprender, vivir y ser, y el sanga, es decir la comunidad de budistas, como apoyo.

El budismo es una religión universalista y muy activamente misionera, con una gran capacidad de adaptación a diferentes lugares, contextos e incluso opciones personales. Han surgido con el correr del tiempo una gran diversidad de modos de entender la religión que han multiplicado las corrientes, escuelas y linajes del budismo. En la actualidad, se pueden delimitar tres grandes modelos de entender el budismo, que corresponden con tres zonas de Asia donde están implantados, teniendo en cuenta que en la patria originaria del budismo, la India, esta religión desapareció en el siglo XIII: son el budismo del sur, el budismo del norte y el budismo del este, a los que se añade el denominado nuevo budismo, implantado fuera de Asia y con un auge reciente y muy destacable. Los budistas rondan los 400 millones en la actualidad, de los cuales hay en América unos cuatro millones y en Europa en torno a un millón; algunos son conversos, pero la mayoría son inmigrantes de países budistas de Asia.

El Budismo del Este está implantado en China, Japón, Corea o Vietnam y en zonas limítrofes, y es el que cuenta con mayor número de seguidores en todo el mundo. La mayoría de las escuelas de este budismo provienen de China, el mayor y más influyente imperio de la zona durante largos períodos de tiempo, desde donde se extendieron hacia oriente. Por ejemplo, las escuelas del chan se desarrollaron en China (aunque tienen raíces en la India), y se extendieron por Corea, formando las escuelas del son, y por Japón, donde florecieron diversas escuelas del zen, y serán principalmente estas escuelas japonesas las que impactarán fuera de Asia, llevando el notable desarrollo del zen a América, Australia y Europa (y también en España), aunque en los últimos tiempos haya aumentado también el impacto de algunos maestros de las escuelas coreanas o vietnamitas. Hay una gran variedad de modelos de entender la religión en el budismo del este, desde los basados en la devoción como la escuela de la Tierra Pura, a los más volcados al esfuerzo de meditación como el zen, o a los más laicos, como los que plantea Soka Gakkai; todos ellos están implantados en España.

El Budismo del Sur está implantado principalmente en Sri Lanka, Myanmar-Birmania, Tailandia, Camboya y Laos, y aglutina a los seguidores de una de las escuelas más antiguas del budismo, la teravada. Fuera de Asia esta forma de budismo tiene un cierto impacto en Gran Bretaña y Estados Unidos entre poblaciones de inmigrantes asiáticos. También hay algunos grupos de conversos en torno a maestros que enseñan las técnicas de meditación más desarrolladas por esta escuela, denominadas samata y vipasana. En España es una forma de budismo minoritaria, aunque la meditación vipasana tiene un creciente número de adeptos.

El Budismo del Norte está implantado principalmente en el Tíbet, Mongolia y el norte y oeste de China, se trata de una forma de budismo que otorga un papel clave, por una parte, a la existencia de seres sobrenaturales compasivos, los budas y bodisatvas, a los que se ofrecen plegarias y se dedican ceremonias y lugares de culto y, por otra, a los lamas, maestros espirituales y líderes comunitarios y también a los tulkus, reencarnaciones de grandes lamas y maestros y líderes religiosos difuntos, que a su vez en ocasiones se estima que son manifestaciones de budas y bodisatvas. Hay cuatro grandes escuelas en el budismo tibetano: los ñigmapa, los sakyapa, los kagyupa y los gelugpa. El poder religioso y político estuvo en el Tíbet en manos de la máxima autoridad religiosa de la escuela gelugpa, la dinastía de los dalai lamas, desde el siglo XV hasta el año 1959 cuando el actual, el decimocuarto, huyó del Tíbet, acompañado de gran número de lamas y monjes, como consecuencia de la presión militar que conllevó la completa anexión del territorio tibetano a la República Popular China. Aunque el del norte es el budismo minoritario en número de seguidores a escala global, ha tenido una expansión global notable como resultado del gran número de lamas y monjes de origen tibetano que se han diseminado por todo el mundo y también del papel como líder espiritual y defensor del pacifismo y del diálogo interreligioso del actual dalai lama (que recibió en 1989 el Premio Nobel de la Paz y que en 2011 ha renunciado a sus atribuciones políticas manteniendo solo las religiosas). Todas las escuelas del budismo tibetano tienen implantación en España: además de los gelugpa, presentan un impacto notable de los kagyupa y los sakyapa. Proliferan los centros de culto, monasterios y lugares de retiro y hay lamas tibetanos o butaneses que residen permanentemente en ellos como responsables de las enseñanzas. Comienza también a haber lamas y monjes de origen español, el más famoso es el tulku Osel Tenzin Rimpoché, que fue reconocido en 1984 como la reencarnación del lama Yeshé, uno de los introductores del budismo fuera de Asia, y en particular en España, y creador de la Fundación para la Preservación de la Tradición Mahayana que tiene diversos centros adscritos en España.

Finalmente, el Nuevo Budismo es aquel implantado fuera de Asia, en particular en América, Australia y Europa y mayoritariamente formado por conversos de múltiples corrientes. Tienden a la búsqueda de lenguajes comunes más allá de escuelas y modelos, a minimizar los componentes étnicos y a desarrollar una notable adaptación a los contextos de la modernidad, en particular en lo relativo a los temas de género, de disciplina, de liderazgo o de búsqueda de equilibrio entre la meditación y la vida activa, así como también a reflejar los múltiples contextos de lo local. El nuevo budismo puede resultar en ocasiones difuso y difícil de detectar puesto que puede limitarse a prácticas personales y sólo de modo esporádico hacerse evidente en prácticas colectivas (tomando generalmente la forma de cursos intensivos de meditación o de autoayuda). El intento de tener en cuenta a estos nuevos budistas es lo que lleva a que algunas estadísticas eleven en gran medida el número de budistas contabilizados. En el caso español, estos cómputos generosos convertirían al budismo en la tercera religión (tras el cristianismo en sus diversas variantes y el Islam).

En España el budismo es una religión principalmente conformada por conversos y cuenta con varios grandes monasterios y múltiples centros de meditación (unos 300 en total). Aunque, en general, hay una gran diversidad de grupos y maestros, las escuelas más extendidas son las tibetanas y la escuela zen, además de agrupaciones de origen japonés como Soka Gakkai, que ha inaugurado a finales de 2011 un gran centro en Rivas-Vaciamadrid (Madrid), el mayor de Europa de esta orientación. El número de budistas, si tenemos en cuenta los simpatizantes, puede superar en España las 40.000 personas, pero si se computa también a quienes siguen las formas muy difusas del nuevo budismo podrían triplicarse (o incluso más) estos números. Desde octubre de 2007, la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia ha reconocido al budismo el notorio arraigo en España. La interlocución con las autoridades españolas la ha realizado la Federación de Comunidades Budistas de España.

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