Hablamos con Ana Planet, Bernabé López, Fernando Bravo y Hassen Gedioura

  • Ana Planet Contreras. ¿Cuáles fueron las principales motivaciones que le llevaron a usted y a la profesora Ramírez para organizar un seminario como éste que se centra exclusivamente en el ámbito de las investigaciones sobre el caso español?

    El Seminario sobre Observar el islam en España: investigación, institucionalización y políticas públicas ha sido una puesta en común de experiencias de investigación y metodologías de estudio. Queríamos avanzar en el debate sobre aquellos temas en los que la investigación se muestra original y explicativa de los procesos sociales que han tenido lugar en las dos últimas décadas en torno a la llamada nueva presencia del islam en España.  Por otra parte, queríamos afrontar el reto de publicar una obra de referencia sobre la materia que pueda ser manejada por especialistas y público interesado dentro y fuera de España.

  • ¿Cómo describiría el panorama actual de las investigaciones sobre islam en España?

    Las intervenciones en el Seminario han recogido los principales resultados de investigación en los temas que desde el inicio se han ido configurando como los gatekeeping concepts del islam o las "zonas de prestigio" en la investigación. Como algunos de los participantes han mostrado, la investigación en España sobre el islam ha sido, en un principio, deudora de Francia, para pasar a trabajar, quizás excesivamente, con conceptualizaciones formadas en el mundo anglosajón que son a veces forzadas para ser aplicadas al “caso español”. Algunos de los trabajos del seminario tienen una perspectiva en cierto modo rupturista, que plantea nuevas perspectivas de los temas clásicos en el estudio del islam en Europa. La discusión epistemológica y metodológica ha sido central en las sesiones.

  • Las temáticas tratadas, así como sus enfoques, fueron muy diversas, desde jóvenes musulmanes, hasta islam y género, pasando por la institucionalización de las comunidades o la islamofobia en el pasado y hoy ¿Qué papel cree que tienen este tipo de estudios en el momento actual en el que el islam parece haber quedado reducido por los medios de comunicación y la opinión pública a lo relativo a la radicalización y el fundamentalismo?

    Como ha señalado Fernando Bravo, la islamofobia es, desgraciadamente, una visión socialmente hegemónica hoy en día. Reconsiderar la lucha por el reconocimiento de los derechos de los musulmanes como minoría, reconocer y valorar el esfuerzo desplegado por comunidades y administraciones públicas en el proceso de institucionalización, o plantear los debates presentes entre los jóvenes musulmanes, nos ayuda a comprender mejor los desafíos que tiene la sociedad española. Efectivamente, en cada una de las investigaciones planteadas se muestra el esfuerzo de las musulmanas y los musulmanes que viven en España, y de una pluralidad de actores implicados en ello. Reconocer estos es un punto importante para, sin negar la existencia de violencia y radicalización de ciertos individuos, recordar que el trabajo en comunidad y la lucha por el reconocimiento de derechos nos fortalece como sociedades. Los académicos reunidos en el seminario, modestamente  y desde nuestra capacidad de observar, apostamos por ello.

  • Bernabé López García. Su conferencia inaugural dio buena cuenta del comienzo de las primeras investigaciones sobre islam en España, así como de su desarrollo con el paso del tiempo, un recorrido muy ilustrativo para las nuevas generaciones que se acercan ahora al estudio del islam. ¿Qué persiste de esos primeros años y qué ha cambiado entre la comunidad académica?

    He querido señalar en mi intervención en el Seminario, que aunque el islam haya sido una vivencia de larga permanencia en España, pues perduró ochocientos años, por diversas razones la comunidad académica española fue reacia a ocuparse de su realidad histórica hasta época relativamente reciente. El miedo a la inquisición, en gran medida, impidió que hubiera una voluntad de conocimiento directo de la civilización islámica y de su papel en la realidad internacional hasta finales del siglo XVIII. Más tarde el interés académico de los arabistas españoles se centrará tan sólo en el estudio de al-Andalus y de la historia de la España musulmana. Con alguna excepción, como la del Padre Félix María Pareja, que fue bibliotecario de la Biblioteca del Instituto Hispano-Árabe de Cultura, que hoy lleva su nombre en la AECID.

    Pero la nueva realidad que supondrá la colonización española del norte de Marruecos hará nacer una nueva preocupación por lo que se llamaba entonces el “despertar del Islam” o Panislamismo. En los años treinta del pasado siglo algunos diplomáticos como Manuel Martínez Feduchy (Madrid, 1901- México, 1984), quien publicó en Espasa Calpe en Madrid en 1934, una obra titulada Panislamismo, se interesaron por el nuevo papel que el Islam estaba adquiriendo como factor político en el mundo de entonces. Asimismo, y por razones de seguridad en la zona del Protectorado en Marruecos, los servicios de inteligencia como la Oficina Mixta de Información de Tánger, se preocuparon por el contagio que las ideas nacionalistas, de cierto islam político como era el Panislamismo, pudiera afectar a las elites jóvenes del norte de África y concretamente del norte de Marruecos. Los documentos que produjeron estaban cargados de tópicos y de clichés y no pueden considerarse estudios académicos.

    Lo que me interesó resaltar en mi comunicación fueron las similitudes que estas visiones del islam guardan con las que hoy, igualmente por razones de seguridad, se esgrimen en medios políticos y de comunicación, centrados ahora en el temor al contagio de las comunidades musulmanas que viven en los países europeos por las ideas radicales que grupos como Daech, el Estado Islámico, fomentan.

    Con todo, el mundo académico español, tanto hoy como entonces, no parece particularmente preocupado por la realidad del islam. No obstante, tanto los arabistas especializados en historia islámica como politólogos, antropólogos, sociólogos, expertos en relaciones internacionales y profesionales de otras disciplinas se aproximan a la realidad de la civilización islámica desde diferentes perspectivas permitiendo que hoy contemos con un corpus de interés para el conocimiento del islam. Aun así, en España se sigue siendo muy tributario de lo que se publica fuera de nuestras fronteras sobre este tema.

  • Gran parte de su trabajo ha versado sobre Marruecos; hoy podemos «observar el islam» sin cruzar el estrecho, aunque la impronta del país vecino sigue estando presente gracias a factores como las migraciones o el personal religioso. ¿Cree que existen nexos de unión entre ambos territorios cuyo conocimiento puede seguir contribuyendo a una comprensión holística del islam en España?

    Efectivamente, desde hace ya más de cuarenta años he tenido la oportunidad de observar de cerca la realidad de ese país vecino que es Marruecos, bien por haber vivido y trabajado en él, bien por viajar con frecuencia y relacionarme con académicos, políticos y público en general marroquíes. Cuarenta años es un ciclo importante, mayor que el que cada 33 años hace coincidir los calendarios islámico (que cuenta con 11 días menos al año) y el occidental. Y en este ciclo he tenido oportunidad de observar los profundos cambios de modas en la realidad cotidiana de ese país, sin que vuelvan las modas de antaño. En los años 70 se paseaba por las medinas escuchando la música de Bob Marley que salía de todos los transistores y, siendo profesor en Fez por entonces, algunas de mis estudiantes en el departamento de español vestían de manera natural con minifalda y no eran por ello criticadas. Hoy, donde el deambular por las mismas medinas se hace ya a los sones de recitados coránicos, hemos visto como recientemente se ha llevado a los tribunales a dos chicas marroquíes en el sur del país por vestir con falda corta. Sin duda la moda occidental ha sido sustituida en gran medida por una moda oriental, recubierta de moral religiosa, pero que es igualmente importada desde el exterior, ahora desde el Medio Oriente, desde los países del Golfo, cuyos medios de comunicación ejercen un dictado moral y una influencia enorme sobre las costumbres.

    Marruecos vive, pues, sometido a estas dos influencias, pero la cobertura religiosa de la segunda la hace más poderosa. Desde el observatorio que hoy es España para el islam marroquí, habida cuenta que tenemos en nuestro país prácticamente un millón de conciudadanos de origen marroquí, bien los casi 800.000 inmigrantes residentes y los ya 200.000 naturalizados españoles en los últimos veinte años, esa lucha de influencias de modas es claramente visible. La gran mayoría, en un reflejo identitario y en un repliegue sobre sí, cede a la moda que considera tradicional, aunque, como digo, muy influida en las últimas décadas desde Oriente, y sólo una minoría acepta una cierta asimilación a las costumbres del país, a riesgo de ser tachada de cometer traición a sus orígenes. Al no existir un debate sano de ideas entre esta población y la española, pienso que no se produce la necesaria comprensión por ambas partes de las posturas recíprocas, en una cada vez mayor aceptación e influencia mutua.

    Por último, en España existen pocos intelectuales musulmanes con influencia en la sociedad española, que publiquen en los medios de comunicación, que sean capaces, a su vez, de actuar en el seno de su propia comunidad para hacerla evolucionar desde una visión comunitaria o sectaria, de grupo cerrado, hacia una visión universal del islam como civilización y como religión, un islam que conecte con el que estuvo en el centro del mundo desarrollado hace un milenio.

  • Fernando Bravo López. Tu ponencia fue un interesantísimo recorrido histórico por los discursos de la islamofobia, empezando por el mismo Eulogio de Córdoba en el siglo IX y finalizando en el siglo XIX. ¿En qué medida han persistido algunos de estos discursos hasta nuestros días?

    La tradición antiislámica (o la islamofobia, si quieres) ha pervivido a lo largo de los siglos gracias a su adaptación a diferentes contextos históricos. Para que esa adaptación haya sido posible, la tradición ha sufrido diversos cambios, consistentes principalmente en la aparición de temas nuevos y la eliminación o reformulación de temas antiguos.

    Sin embargo, para que podamos hablar de la pervivencia de esa tradición es necesario que una parte importante de la misma sobreviva. Es el caso de la centralidad que los ataques contra el Corán y la figura de Mahoma ocupan dentro de esa tradición. Es también el caso de otros temas, como el de la mujer como sierva y esclava, el de la violencia, el de la irracionalidad del islam, el del tratamiento de las demás religiones, el de la vinculación del islam con el Diablo o el Anticristo, etc. Otros temas han sufrido cambios, como el clásico tema de la sensualidad o lascivia dentro del islam, o el del tratamiento de la muerte de Mahoma (sobre el que he centrado mi intervención), que han ido perdiendo importancia a lo largo del tiempo hasta prácticamente desaparecer (aunque no del todo). Otros temas nuevos han aparecido, como, por ejemplo, el de la incompatibilidad del islam con la democracia y los derechos humanos.

    Además, unos temas estarán más presentes que otros, o se enfocarán desde perspectivas algo diferentes, dependiendo de las creencias o ideología de quien mantiene una actitud islamófoba. No será igual la islamofobia de quien tiene profundas creencias religiosas que la de quien no tiene religión o incluso es hostil a cualquier forma de religiosidad. Tampoco será totalmente igual la de alguien de izquierdas que la de alguien de derechas.

    En definitiva, podemos hablar de una tradición secular, pero que ha sufrido cambios a lo largo del tiempo para adaptarse a diferentes contextos geográficos e históricos y a diferentes creencias e ideologías. Así han nacido diferentes variantes de una misma tradición.

  • Otro de tus ejes centrales de estudio es el antisemitismo, ¿se repiten elementos comunes entre el mismo y la islamofobia?, ¿o son por el contrario fenómenos completamente distintos e inconexos?

    La islamofobia y el antisemitismo comparten muchos aspectos provenientes de la tradición polémica cristiana, porque ambas polémicas fueron de la mano durante muchos siglos: las mismas obras y los mismos autores se dedicaban a atacar al judaísmo y al islam. De ahí que, por ejemplo, el Corán y el Talmud ocupen el mismo lugar en ambas tradiciones, o que en ambas (en sus variantes más confesionales) la vinculación con el Anticristo siempre esté presente.

    Por otro lado, la islamofobia y el antisemitismo comparten muchos aspectos que tienen que ver con su actitud hacia la presencia de las minorías judía y musulmana en Europa. Esto se debe a que las dos minorías han vivido procesos semejantes de progresiva integración o emancipación, de progresiva equiparación legal de ambas minorías en los diferentes estados europeos. Ante ese proceso de equiparación legal la islamofobia y el antisemitismo han reaccionado con una semejante hostilidad.

    La consideración de que los musulmanes son extranjeros en Europa y nunca serán europeos, es semejante a la forma en la que se representaba a los judíos como extranjeros en todas partes, como falsos franceses o falsos alemanes. La idea, tan extendida hoy, de que los musulmanes utilizan esa equiparación legal para islamizar el continente europeo, es idéntica a la que manejaron los antisemitas como Gougenot des Mousseaux, Édouard Drumont y tantos otros, de que los judíos emancipados querían judaizar Europa. De tal manera que, al igual que el movimiento político antisemita que surgió a partir del último cuarto del siglo XIX en Europa se propuso como su principal objetivo la lucha contra la "judaización", hoy los movimientos políticos islamófobos se han impuesto como principal objetivo luchar contra lo que ellos llaman la "islamización de Europa".

    Ambas actitudes son, además, muy dadas a teorías conspirativas. Los antisemitas estaban obsesionados con el papel que los judíos supuestamente jugaban como dirigentes de las sociedades secretas que, creían, querían acabar con las sociedad cristiana. Llegaron incluso a fabricar documentos como los famosos Protocolos de los Sabios de Sión, que luego se consideraron documentos auténticos. Hoy los islamófobos están obsesionados con la conspiración islamo-izquierdista y con la existencia de una vasta conspiración en la que estaría involucrado todo el mundo menos ellos y que tendría como objetivo la creación de lo que ellos llaman "Eurabia" (en los últimos libros de Oriana Fallaci todo esto se ve con total claridad).

    En definitiva, son fenómenos que, a nivel de discurso, tienen muchos aspectos en común. Eso no quiere decir que ambos fenómenos hayan tenido o tengan consecuencias sociopolíticas semejantes. No es lo mismo la discriminación y persecución que sufrieron los judíos de Europa en el pasado que la discriminación que los musulmanes sufren hoy. Desde luego, nada puede compararse al Holocausto, a pesar de que puedan haberse dado casos de persecución y asesinato en masa de minorías musulmanas en Europa en tiempos recientes (como en el caso de Bosnia durante la guerra en la antigua Yugoslavia).

  • Durante tu exhaustiva recopilación de discursos islamófobos, ¿te has encontrado también con alguna muestra de precisamente lo contrario? Es decir, otros discursos construidos en aras de la cohesión social y contra la islamofobia.

    Es una paradoja, pero esto es algo que se olvida en ocasiones cuando se habla de islamofobia y se denuncian sus consecuencias sociales y políticas. Efectivamente, en Europa la tendencia antiislámica no siempre ha sido la única. Desde al menos el siglo XVII, y de la mano de las nuevas posturas favorables a la tolerancia, empezó a surgir una manera de percibir al islam diferente de la tradicional. Esta tendencia ganó mucha fuerza entre los ilustrados del XVIII, y especialmente en eso que se ha llamado la “ilustración radical”. Esta nueva forma de contemplar el islam, más tolerante y abierta, nunca llegó a ser hegemónica, pero sí tuvo mucha influencia, y la sigue teniendo. No se trató tanto de una visión “islamófila” (que también existió, y existe) como de una visión más neutral, más abierta a ver en el islam aquello que podía tener de positivo. Se trató también de una reivindicación de los grandes logros filosóficos, artísticos y científicos del llamado mundo islámico.

    De hecho, hasta donde sabemos, los primeros que denunciaron la islamofobia y utilizaron el término (como islamophobie) fueron ciertos autores franceses, vinculados al aparato colonial en el África occidental, que consideraban que una política con respecto al islam que estuviera inspirada por la islamofobia suponía un peligro para la estabilidad de las colonias. Ellos, por el contrario, abogaban por una actitud de total neutralidad con respecto a las diferentes confesiones de la zona.

    En el caso de España, esta nueva tendencia se tradujo en una reivindicación del pasado andalusí y una incorporación de ese legado como parte de la historia nacional. Esa tendencia ha tenido mucha influencia hasta nuestros días, hasta que ha surgido una suerte de reacción "antiandalusí" que defiende un retorno a las "esencias" y ataca cualquier representación positiva, por tímida que sea, del pasado islámico de la Península.

    En estos días en los que los discursos de antagonismo eterno, absoluto y radical entre dos grandes bloques, "occidente e islam", representados como homogéneos, están tan en boga, es bueno recordar siempre que hay muchos europeos que luchan contra el radicalismo islamófobo, como hay muchos musulmanes que luchan contra el radicalismo "yihadí". Hay que tener siempre presente que a quienes asesinó el terrorista islamófobo Anders Breivik fue a laboristas noruegos, precisamente porque los acusaba de ser demasiado favorables al islam. Igualmente hay que recordar que el terrorismo “yihadí” asesina principalmente a musulmanes, a los que acusa de ser "pro-occidentales".

  • Hassen Guedioura. ¿Cuál crees que es el contexto propicio para el surgimiento de la islamofobia y su inclusión en el espacio público a través de los discursos de algunos partidos políticos y otras entidades?

    Sin entrar en detalles, cabe precisar que al igual que para la mayoría de los prejuicios racistas o xenófobos, la islamofobia es ante todo lo que se podría llamar una "representación sedimentaria". Eso quiere decir que existe una percepción negativa estructural del islam derivada de la acumulación residual de las construcciones narrativas sucesivas que se hicieron a lo largo de la historia respecto al mundo árabe-musulmán.

    Una vez dicho esto, el crecimiento actual de la islamofobia tiene más que ver con el 11-S y la lucha contra el terrorismo internacional. Una de sus manifestaciones más evidentes es la emergencia en Europa a lo largo de los años 2000 de una multitud de movimientos políticos abiertamente y cuasi-exclusivamente islamófobos, lo que es bastante novedoso. Cínicamente oportunistas, estas formaciones políticas desempeñaron y siguen desempeñando un papel activo en el empeoramiento del clima actual no solo porque exacerban la hostilidad hacia los musulmanes al echarlos la culpa de todos los males, sino que también instrumentalizan este chivo expiatorio del islam de una manera muy pragmática para fustigar, en un impulso puramente populista, los partidos tradicionales, acusándoles de ser cómplices de una supuesta voluntad de los musulmanes de islamizar el continente.

    Esta representación más conocida por el nombre de "Eurabia" es bastante temible porque, primero, actúa como un prisma esencialista y paranoico a través del cual la menor manifestación visual de islamidad en el espacio público, el menor hecho involucrando de cerca o de lejos a los musulmanes, será percibido como una declaración de guerra, un acto de invasión. Y, segundo, porque esta misma islamoparanoia se refuerza automáticamente cada vez que estas temáticas son retomadas por algunos actores entre los partidos clásicos ya sea por recuperar su electorado perdido, o por temor a perderlo. El crecimiento electoral común de estas formaciones a nivel del continente se debe ampliamente a esta retórica, verdadera "terapia del choque de civilización" que no deja de ser atractiva por su simplicidad, y que funciona como un antidepresivo social en un momento en que Europa vive quizás una de las crisis existenciales más graves de su historia.

  • ¿Cuál es tu opinión sobre las medidas que se están implementando en el ámbito europeo para combatir la islamofobia desde las instituciones públicas?

    En general, a parte de la publicación de escasos estudios al respecto, no se nota una voluntad firma de combatir esta lacra desde arriba. En concreto, estamos hoy en día ante una situación esquizofrénica en la cual se está todavía debatiendo la validez del término islamofobia, mientras que numerosos partidos prosperan gracias al rechazo claro del islam. Creo que queda todavía mucho por recorrer.